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30 enero, 2014

El Divorcio

Por Lic. Edgar Netro
La palabra divorcio proviene del latín “Divortium” que se traduce en irse cada uno por su propio lado, es decir separarse. En nuestro país durante décadas solamente existían dos tipos de divorcio, el voluntario o por mutuo consentimiento y el necesario o contencioso. El maestro De Pina, define al divorcio como “la extinción de la vida conyugal, declarada por autoridad competente, en un procedimiento señalado al efecto, y por una causa determinada de modo expreso”.
El divorcio por mutuo consentimiento es un procedimiento, no agresivo entre los cónyuges quienes bajo un esquema de practicidad deciden terminar el vínculo legal que los une, llegando de común acuerdo a decidir el destino de los bienes y del cuidado de los hijos, es innegable que es la mejor manera de dar por terminado un matrimonio pues los hijos no quedan expuestos a sufrir daños psicológicos por causas de un interminable litigio.
El divorcio necesario o contencioso, es aquel en el cual cualquiera de los cónyuges decide demandar al otro para obtener su libertad jurídica, existiendo en nuestra legislación adjetiva para el estado de Tamaulipas, dentro del artículo 249, veintidós causales de divorcio, entre las cuales podemos encontrar el adulterio, la concepción de un hijo que no sea del marido, la perversión de uno de los cónyuges para con el otro, el padecimiento de una enfermedad grave, la impotencia, la enajenación (locura), la separación del hogar conyugal, el maltrato, etc.
La reciente incorporación al catalogo de causales de divorcio a nuestra legislación sustantiva (Tamaulipas) se da en el articulo de merito en la fracción XII, que se lee:”La simple voluntad de cualquiera de los cónyuges”. Dicha causal se traduce como la solicitud ante el Juez de lo familiar, del deseo de cualquiera de los cónyuges de dar por terminada la relación marital, sin necesidad de expresar el motivo, sin importar la oposición del cónyuge demandado.
 

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